El divorcio ya sea amistoso o judicial entraña, concomitantemente o no, la liquidación del régimen matrimonial y la partición de los bienes de la pareja que se separa. En presencia de bienes inmuebles, la intervención de un notario es obligatoria pero en todos los casos, es útil tomar consejo de este profesional avisado.
En qué consiste la liquidación del régimen matrimonial por el notario
El régimen matrimonial es el conjunto de reglas que rigen las relaciones patrimoniales de los esposos y determinan la suerte de los bienes durante el matrimonio.
Con ayuda de la información proporcionada por sus clientes, el notario comienza por elaborar un inventario cifrado exhaustivo de sus bienes (activo) y sus deudas eventuales (pasivo).
Este estado de situación va a permitirle determinar las partes de cada esposo, en valor, cada régimen obedeciendo a reglas propias: es lo que se llama la liquidación.
Una vez determinados los derechos de las partes, habrá que repartir los bienes entre ellos, y así poner fin a la comunidad o a la indivisión, es la partición.
Los regímenes matrimoniales y la partición
Régimen de la comunidad de bienes reducida a los gananciales (matrimonio sin contrato matrimonial)
Cada esposo recupera sus bienes privativos (bienes poseídos antes del matrimonio o recibidos por donación y sucesión) y tiene derecho a la mitad de los bienes adquiridos durante el matrimonio (mobiliario, cuentas bancarias, casa, apartamento...).
el notario debe reconstruir los movimientos de fondos eventuales entre los patrimonios personales de los esposos y los bienes comunes de la pareja. Si uno de los patrimonios personales se ha empobrecido en favor de la comunidad (o a la inversa), tiene derecho a una recompensa.
Para aportar la prueba de estos movimientos, conviene proporcionar en particular: las facturas de trabajos abonados por la comunidad sobre un bien personal de un esposo (o inversamente), las mensualidades de préstamos personales de un esposo y reembolsadas por la comunidad, los actos de adquisición de los bienes financiados con fondos privativos y fondos comunes.
Régimen de separación de bienes
Los esposos recuperan sus bienes personales respectivos así como su cuota parte de bienes indivisos.
Liquidación del proindiviso
En caso de bienes adquiridos en indivisión, habrá que establecer también la cuenta de indivisión. ¿Son los esposos propietarios por mitad o tienen cuotas desiguales? ¿Han financiado los trabajos, los préstamos conforme a estas proporciones? En su defecto, habrá que identificar las eventuales acreencias contra la indivisión.
Régimen de participación en los gananciales
Los esposos recobran cada uno sus bienes personales, mientras que los gananciales constituidos por la diferencia entre el patrimonio de partida y el patrimonio final de la pareja serán compartidos por mitad.
Si estas reglas de reparto son claras, su puesta en práctica puede revelarse compleja porque los esposos no observan siempre una estricta separación de sus patrimonios (financiando por ejemplo la compra de un bien común con fondos personales.
La labor de conciliación del notario
Magistrado de lo amistoso, el notario expondrá claramente la situación a cada uno de los esposos para que puedan encontrar un acuerdo sobre la partición de sus bienes.
¿En qué momento se hacen las operaciones de liquidación y partición?
Si los esposos eligen divorciarse por mutuo acuerdo sin juez
Un convenio se establece por acto bajo firma privada firmado por cada uno de ellos, y refrendado por sus 2 abogados. Debe incluir imperativamente el estado liquidativo del régimen matrimonial y la partición de los bienes (o su mantenimiento en indivisión, por convenio). El notario especialista en la cuestión está capacitado para ayudar a los esposos a encontrar soluciones equilibradas que preserven sus intereses respectivos. Cuando la liquidación recae sobre bienes (inmobiliarios) sometidos a publicidad inmobiliaria, su intervención es obligatoria (C. civ. art. 229-3).
En el marco de los divorcios contenciosos
La demanda de divorcio conlleva “bajo pena de inadmisibilidad, una propuesta de arreglo de los intereses pecuniarios y patrimoniales de los esposos" (C. civ. Art. 252).
En el marco de las medidas provisionales, el Juez de asuntos familiares puede, "designar a un notario con vistas a elaborar un proyecto de liquidación del régimen matrimonial y de formación de los lotes a partir" (C. civ. Art 255, 10°).
La partición puede pues realizarse:
Al mismo tiempo que el divorcio:
- — si los esposos se ponen de acuerdo: “los esposos pueden, durante la instancia de divorcio, pasar todas las convenciones para la liquidación y la partición de su régimen matrimonial” (C. civ. art. 265-2).
- — a falta de convenio de partición, el juez se pronuncia sobre las demandas relativas a la liquidación, dirime los eventuales desacuerdos subsistentes y puede homologar el proyecto levantado por el notario nombrado (C. civ. Art. 267).
Después del procedimiento de divorcio:
- — de forma amistosa: los esposos podrán liquidar y partir de forma amistosa ante notario;
- — por un procedimiento contencioso de liquidación partición. Un notario podrá entonces ser designado por el juez para proceder a las operaciones de liquidación partición.
El coste de la partición
Impuesto legal sobre partición
Si la partición ha sido objeto de un acto escrito (notarial o no), da lugar al pago de un derecho de partición del 1,1% (desde el 1 de enero de 2022) en beneficio del Tesoro, calculado sobre el valor de los bienes a partir, deducción hecha del pasivo.
En presencia de un bien inmueble y por tanto de un acto establecido por un notario, los gastos siguientes deben preverse además del derecho de partición:
- — una contribución de seguridad inmobiliaria igual al 0,10 % del valor de los bienes inmuebles, debida al servicio de la publicidad inmobiliaria;
- — honorarios del notario, proporcionales al valor de los bienes partidos (sin deducción del pasivo);
- — Por último, honorarios por las formalidades cumplidas por el notario (ejemplos: solicitud de actos de estado civil, establecimiento de copia) y desembolsos.
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